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Tridentinas de Guadalupe Corde et anima unum in Christo
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07 de 09 de 2026 · Comunidad de las Tridentinas de Guadalupe

Cómo vivir el Adviento como los primeros cristianos

Rorate Caeli Desuper

El mundo celebra «navidad» desde el mes de noviembre. La Iglesia, en cambio, pide primero esperar: cuatro semanas moradas en las que el alma limpia su casa antes de recibir al Huésped. Esa es la gracia del Adviento: que el Señor no nos encuentre distraídos.

El sentido profundo del Adviento

El Adviento tiene una doble mirada, como un río con dos orillas: miramos atrás, al primer advenimiento —el Niño de Belén—, y miramos adelante, al segundo advenimiento —Cristo que vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos—. Por eso la liturgia del Adviento mezcla la ternura del Rorate caeli con la sobriedad del «velad, porque no sabéis el día ni la hora».

Prácticas de la tradición

  • Ayuno y abstinencia moderados. La Iglesia antigua guardaba el Adviento como «cuaresma de San Martín» (desde el 11 de noviembre). Hoy se conserva un ayuno voluntario, por ejemplo los viernes, y evitar banquetes anticipados.
  • El creedero o corona de Adviento. Cuatro velas, una por semana, encendidas con una oración en familia: la luz crece mientras se acerca la Luz.
  • El Rosario diario con misterios gozosos, meditando el anuncio, la espera y el nacimiento del Señor.
  • La novena de Aguinaldos (del 16 al 24 de diciembre), tan amada en América: nueve días de preparación con villancicos, oración y petaladas.
  • Confesión antes de Navidad. El Bautista grita en el desierto: preparad el camino. La confesión bien hecha es la forma más alta de preparar el pesebre.

En casa

Las familias tradicionales guardan el pesebre vacío hasta Nochebuena: el Niño no aparece antes de tiempo, y los niños aprenden que el amor se espera. Retire también las fiestas de la mesa hasta el 25: la alegría verdadera sabe esperar su día, y entonces dura doce días, hasta la Epifanía.

Una oración para cada semana

Primera semana: «Ven, Señor, y no tardes». Segunda: «Prepara mi corazón». Tercera: «Gaudete: alegraos siempre en el Señor». Cuarta: «María, hazme esperar contigo».

Que este Adviento no sea un trámite del calendario sino un Adviento del alma: silencio, esperanza y limpieza, para que el Niño encuentre en nosotros un pesebre digno.

Publicado por la comunidad de las Tridentinas de Guadalupe. «Tradidi quod et accepi».